Texto para rendir homenaje a su abuelo fallecido

Querida familia, queridos amigos, damas y caballeros,

No te daría una biografía de mi abuelo aquí. Los presentes de hoy sabían y recordarán a un hombre feliz, honesto y valiente.

Para nosotros, sus nietos, de los que estoy hablando en este momento, siempre han tenido una gran admiración por nuestro abuelo, porque este hombre que luchó por sus ideales y luchó por su familia no carece de nada. Llenó de felicidad a mi abuela, siempre estuvo presente para sus hijas, a pesar de una vida profesional físicamente dura. Y nosotros, los nietos, hemos recibido tanto amor y atención que es muy difícil imaginar nuestras vidas sin él.

Y sin embargo, nuestro abuelo ya no está allí. Recordaré estas vacaciones para siempre, que pasemos a su alrededor, con mis primos, en la casa familiar: su imaginación desbordante para inventar juegos para nosotros, su increíble energía durante los días de playa, su pasión, que también nos transmitió, por Su huerto. Y sus habilidades para hablar no se superan. Recuerdo esas tardes donde, después de la cena, nos reunimos para escuchar los recuerdos de su vida, su infancia, la guerra, la reunión con nuestra abuela … Creo, en retrospectiva, que algunas de estas historias se rompieron. Pero nos encantó escucharlo decirles mucho.

Esta es toda la riqueza de la herencia que nuestro abuelo nos dejó: transmisión. La transmisión de sus valores humanistas, sus ideas, su fuerza y sus pasiones; La transmisión de su vida, de su historia.

Me gustaría agradecerle abuelo, por legarnos esta educación y estos ideales. Es en gran parte gracias a ustedes que estamos avanzando en la vida, y que continuaremos luchando por causas justas, que continuaremos uniéndonos y ayudándonos mutuamente. Todo lo que has podido enseñarme, todas las historias que has podido contarme, se las pasaré a mis hijos, asegúrate. Te extrañaremos abuelo, pero tu memoria permanecerá viva en nuestros corazones y en nuestras vidas. Siempre has sido mi modelo, mi héroe, y lo seguirás siendo.

Finalmente, me gustaría citar esta oración de Victor Hugo, que tiene mucho sentido aquí: «Ya no estás donde estabas, sino que estás en todas partes donde estoy».

Adiós abuelo.