Tarjetas de felicitación escritas a mano, una tradición no tan nerd

Las tarjetas de felicitación son una tradición de dos siglos, pero aún perpetuadas, en diferentes variantes. Incluso las empresas no dejan de enviar sus deseos de fin de año en forma de tarjetas. ¿Se ha convertido en un automatismo o una prueba de sinceridad en un mundo automatizado? ?

Si bien las cartas han sido reemplazadas por correo electrónico, mensajes y llamadas, la tarjeta de felicitación manuscrita aún sobrevive. Aunque hay modelos virtuales, persiste la tradición de enviar una tarjeta manuscrita para las celebraciones de fin de año. De diciembre a enero, circulan alrededor de 20 millones de tarjetas en Francia. Esta es una cuarta parte del volumen anual del mercado de postales, concentrado en un período de unas pocas semanas.

Una evolución y una adaptación

La tarjeta de felicitación nació en la década de 1840 en el Reino Unido, con el desarrollo de litografía y sello postal. Los ingleses lo usaron para desearles a sus seres queridos una Feliz Navidad. Esta tradición se ha extendido en Europa, incluida Francia, donde ha reemplazado las visitas de Año Nuevo. En ese momento, era costumbre ir a ver sus relaciones durante la primera mitad de enero. Poco a poco, las personas se acostumbraron a dejar tarjetas de visita con formularios de saludo para informar su pasaje, y desde la década de 1930, aparecieron tarjetas de felicitación creativas en el mercado, con más espacio para escribir.

Hoy hay una amplia variedad. Además de las tarjetas escritas a mano clásicas que se venden en las tiendas, los sitios web especializados han comenzado a ofrecer tarjetas personalizables, que usted compone en línea y que, después de ir a la imprenta, se envían a la dirección indicada. Las empresas también han comenzado, considerando la tarjeta de fin de año como una oportunidad de marketing: la oportunidad de recordar a los clientes y socios de la marca y demostrar su dedicación a ellos.

Contacto especial con personas distantes

Si las empresas han perpetuado la tradición de las tarjetas de felicitación, es porque lo vieron como un pretexto para ponerse en contacto y construir enlaces. Del mismo modo, muchas personas continúan enviándolos para mantener vivas las relaciones distantes. Por un lado, tías, tíos y primos de tercera generación, por el otro, aquellos que se fueron lejos de nosotros: expatriados, amigos que se mudaron, primo en el intercambio universitario, etc. Las personas son cada vez más móviles, y aunque siempre podemos llamarnos y vernos en videollamadas cuando queramos, una tarjeta de felicitación difiere de los intercambios habituales y se convierte en un gesto especial, atención especial, Un pedazo de casa, Un recuerdo que guarda, quien recoge.

Una sinceridad que se mide por la unidad de tiempo

En un mundo donde todo va rápido, donde todo está automatizado, donde todo se puede comprar, la tarjeta de felicitación escrita a mano se convierte en el símbolo del tiempo invertido. Especialmente si es original, escrito o visual. Se considera aún más conmovedor cuando se trata de jóvenes, porque este gesto no constituye un reflejo para ellos. Cuanto más personalizado es, más transmite una impresión de sinceridad y alegra a sus destinatarios.

Se puede crear desde cualquier habitación, dibujando o haciendo collages. Incluso si lo elige en la tienda, tomarse un momento en su día para seleccionar la tarjeta perfecta es suficiente para darle más importancia. Luego, algunas palabras escritas a mano, de manera adecuada y elegante, son prueba de aplicación, de buena voluntad. No hay necesidad de talentos literarios, al final. Lo visual, la selección de la tarjeta, la escritura cuidadosa, todos estos elementos ya son un signo de inversión emocional. Un verdadero regalo de Navidad.

23/11/2020

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